Los alumnos reciben formación teórico-práctica que brinda a los jóvenes una preparación de base para que puedan conseguir un empleo en el mercado de trabajo.

Los jóvenes más capacitados son incorporados como aprendices en obras. Son monitorizados regularmente por el coordinador del proyecto, quien recibe, por parte del responsable de la empresa, información sobre el progreso y la contribución del alumno.

El joven recibe un salario, compartido entre la empresa constructora y la dirección de la escuela.

Una vez finalizado tiempo de aprendizaje, la empresa se reserva la opción de ofrecer al alumno un contrato regular.